lunes, 14 de mayo de 2018


Ben Clark, presencia literaria II
La Fundación Carlos Edmundo de Ory acogió el día 24 de abril, dentro del ciclo Música de Lobo, la presentación del libro La policía celeste, del maravilloso autor Ben Clark, el cual recibió el XXX Premio de Poesía Fundación Loewe. Curiosamente, el poeta José Ramón Ripoll, ganador del anterior premio Loewe, fue quien presentó al poeta. 
 Fuente: foto propia
Describe así Ripoll el poemario del autor y defiende el arte por encima de todo. De Clark destaca su estilo personal muy marcado, al igual que la sencillez y la simplicidad. Entrando un poco más en el libro La policía celeste,  Ripoll explica que es mucho más que un hilo conductor de una búsqueda personal del poeta, pues busca en la oscuridad cuerpos que brillen por si mismos o por el sol. Resalta que busca el amor de cualquier modo y se salta los cánones. La obra trata sobre el espacio como metáfora y destaca muchísimo la figura del padre. Recalca también que el tiempo es oro. Termina su intervención haciendo alusión a algunos poemas en concreto, como por ejemplo el poema Origen.
Acto seguido, toma la palabra Ben Clark que recalca en varias ocasiones que para él es un orgullo estar allí a la vez que le llena de satisfacción que sea Ripoll quien le pase la corona del premio Loewe.
 Fuente: foto propia
No tarda nada en empezar a leer poemas de su libro, que lo hace al azar, en cualquier orden para reinventar el libro.
Comienza con mi hijo el poeta y lo recita. Sigue con un poema bastante narrativo llamado la habitación el cual también recita. Con especial cariño menciona un poema dedicado al cometa Halley, explica que entró en el libro de casualidad, tarde y que fue gracias a un amigo. Clark comenta que su libro está dentro de otro libro, por un lado está el amor al padre y por otro el amor romántico. Siguió recitando poemas hasta el final del acto.
En conclusión, La policía celeste gira en torno a temas muy universales como son el amor, la muerte o la familia, pero ante todo es una celebración de la poesía. Fue un acto maravilloso donde únicamente bastaba con cerrar los ojos y disfrutar del autor leyendo sus poemas con un tono muy cercano.
 Fuente: foto propia

Pilar Adón, presencia literaria I


La actividad consistió en un coloquio tipo pregunta respuesta entre la autora Pilar Adón y su presentador que fue José Manuel García Gil.
En primero lugar, el anterior nombrado presentó a la protagonista de la tarde, exponiendo algunos de sus títulos como El hombre de espalda, Las efímeras, Las hijas de Sara, etc.
Comienza Adón explicando que también se dedica a traducir y editar pero que lo que realmente le llena desde bien pequeña es la escritura. El escribir le concede la libertad absoluta. Además, expone que siempre ha escrito, incluso sin saber si algún día tendría lectores o no.
Destaca que lo que más le gusta escribir son novelas, es decir narrativa, y que la poesía es más difícil pues se necesita un estado peculiar y que no cualquier momento vale.
Sus temas más recurrentes son el aislamiento, la huida, el miedo y la dependencia, en especial la familiar. De forma anecdótica dice que no se había dado cuenta que todos sus personajes leían y eran mujeres hasta que un periodista se lo dijo.
Otra característica más de su literatura es que ella la entiende como una forma de comunicación. Deja espacio para que el lector aporte lo que desee, en relación a los finales abiertos a los que Adón es bastante fan. Sin embargo, al empezar a escribir un libro ya sabe perfectamente cómo va acabar la historia y qué ocurrirá con cada uno de los personajes.
El coloquio sigue de forma lineal y pasan al tema de los espacios en su literatura. García Gil declara que cuando leen en los libros de Pilar los espacios descritos no les da la sensación de libertad cuando se trata de un espacio exterior y de presión cuando es uno interior. Lo relevante es que los personajes no pueden escapar. Pero, ¿qué significan realmente los espacios para Pilar Adón?
Ella lo tiene claro, deriva de un gusto especial por la descripción pues así puede dejar volar su imaginación más libremente. Cuando se trata de espacios, dibuja mapas para tenerlo todo bajo control y que no se escape ningún detalle pues si eso sucediera sería señal de que no existe cohesión en lo que escribe. En el caso del espacio de la naturaleza, la expone como una naturaleza real y dura, la cual el ser humano no puede controlar.
Las dos últimas preguntas de la reunión son más personales y se habla de su infancia entre otras cosas. Aunque, lo que quiere que quede claro es que “escribe porque quiere hacerlo”.
Los últimos minutos son dedicados a que los asistentes lancen algunas preguntas.

Como experiencia personal ha estado bien, pues en comparación con otras que he asistido en otros años como a la de Felipe Benítez Reyes, esta se ha quedado un poco aburrida y pedante. En mi opinión, prefiero conferencias un poco más amenas y agradables de digerir. También es cierto que  no la conocía como escritora y por ese motivo puede que me pareciera más pesada. Al menos, me ha despertado curiosidad y sin duda leeré algún libro suyo de relatos.
Patricia Romero Sánchez